ACEITE DE PRIMULA

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Los ácidos grasos esenciales juegan un papel fundamental en nuestro cuerpo

Descripción

La prímula contiene principalmente ácido linoleico y ácido gamma-linolénico, ambos ácidos grasos esenciales para nuestro organismo. Dichos ácidos grasos se denominan esenciales porque nuestro cuerpo no es capaz de producirlos por sí mismos, por lo que necesariamente deben ser incluidos cada día en la alimentación.

Los ácidos grasos esenciales juegan un papel fundamental en nuestro cuerpo: proporcionan energía, aíslan los nervios, colaboran en el mantenimiento de la temperatura corporal, forman parte de estructuras celulares y son vitales para el metabolismo. Además, a partir de ellos se producen en el cuerpo unas moléculas muy importantes llamadas prostraglandinas.

 

• Regula la producción lacrimal y salivar.
• Ayuda al normal funcionamiento de nuestro sistema defensivo.
• Controla la normal producción de grasa en la piel.
• Tiene acciones similares a la insulina y potencia los efectos de ésta.
• Protege contra el cáncer.
• Impide la formación de sustancias inflamatorias.
Normaliza el comportamiento del ser humano, afecta a la conducción de los impulsos nerviosos, regula la liberación y acción de los neurotransmisores
• Inhibe la trombosis
• Vasodilatadora, por tanto útil en problemas cardiovasculares como la hipertensión, el infarto, la angina.
• Inhibe la formación de colesterol.
• Regula los efectos de los estrógenos, la progesterona y la prolactina en el ciclo menstrual.

Algunas de las indicaciones del aceite de onagra:
• Síndrome premenstrual: alteración que sufren muchas mujeres antes de la llegada de la regla que suele cursar con inflamación de las mamas, retención de líquidos, desánimo, mal genio, cansancio.
• Enfermedad cardiaca, trastornos vasculares e hipertensión: contribuye a reducir los niveles de colesterol, impide la formación de coágulos y reduce la hipertensión por su acción vasodilatadora. Así mismo previene la formación de trombos y por tanto, contribuye a un menor riesgo de trombosis.
• Problemas de la piel y pelo: uñas quebradizas, ojos secos, caspa, alopecia o caída del cabello.
• Artritis reumatoide y otros trastornos inflamatorios.
• Esclerosis múltiple: actúa estimulando los linfocitos T (células de nuestro sistema de defensas), detiene el agregado de plaquetas (la formación de coágulos), refuerza los vasos sanguíneos, regula y normaliza las conducciones nerviosas.
• Neuropatía diabética: contribuye a mejorar la conducción nerviosa